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lunes, 27 de mayo de 2013

Las Adicciones

                 Todos tenemos gustos distintos.  Es obvio, en los gustos no hay nada escrito.  Hay personas que aman la mermelada, yo no soy muy fanático de ella.  Existen personas que les encanta buscar a alguien mayor para hacer “cuchi-cuchi” (Que en su mayoría carretea en el Tutix de Viña), como también a algunos nos gustan menores, si se, si se, suena pervertido pero, ¿Qué querís que le haga?  Y como también hay hombres que les gusta el pi…Mejor no hablar de eso.  La cosa es que si hacemos una investigación y comenzamos a buscar los diferentes gustos que existen estaríamos en eso más tiempo de lo que estuvo Hugo en la isla.  Por eso vamos a hablar de los gustos extremos, esos que no nos dejan dormir y nunca salen de nuestra mente.  Estoy hablando, pongan redoble de tambores: De las adicciones.  Malditas adicciones que nos cagan la vida a veces, y otras veces hacen que nuestra vida sea más divertida.  Por ejemplo que me pasa a mí con las series.  Soy tan adicto a ellas que después de llegar del carrete, sean las 2, 3, 4 o 5 de la mañana, siempre tengo dos capítulos prendidos para ver alguna serie, a veces cuando llego un poco entonado no alcanzo ni terminar la mitad de un capítulo porque me quedo dormido, pero la intención es lo que vale.  Y como acá hablamos de series y de sus personajes, tenemos que analizar las diferentes adicciones que estos seres creados por nuestros dioses guionistas han ido adquiriendo a través del tiempo.  Por lo que haré un top 3 de las adicciones más brígidas en series, esas adicciones que son tan fuertes que nos hacen pensar si también las consumiríamos si estuviésemos en ese lugar.

                En tercer lugar dejaré a un grande del cual ya hemos hablado: A nuestro querido Gregory House.  Viejo, inteligente, tira pinta, bueno para la talla, doctor, tiene sus lucas…Es perfecto mujeres, ¿O no?  Lamentablemente no todo lo que brilla es oro.  Nuestro pobre Dr. House tenía una adicción al “Vicodin”.  El pobre era adicto para aliviar un dolor en su pierna, que también lo tenía con bastón y cojo.  Bien cagado que estaba.  En varios problemas esta droga metía al célebre doctor, pero siempre ingeniosamente nuestro querido amigo se salía con las suyas.  Punto para Dr. House y porque drogo y todo siempre nos sorprendió y nos hizo reír.

                La segunda adicción es una muy peculiar, por favor si alguien tiene esta adicción vaya a ver un psiquiatra ahora mismo, es divertida verla en la televisión, pero en la vida real es otra cosa.  Es la adicción de Dexter Morgan, este loco mata a la gente.  No está tan mal porque mata a la gente mala, pero igual es algo raro decir que necesitas matar a alguien, a menos que lo que quieras matar es un vaso de piscola o roncola, eso es más entendible y es una adicción un poco más divertida.  Dexter se queda con el segundo lugar porque sabe hacerla, es un cabro que zafa siempre y nunca lo han pillado, los únicos que han descubierto su secreto tienen dos opciones: O se quedan piola, o Dexter los mata.  Cuanto sabe este hombre.  Segundo lugar para Dex.

                El primer lugar se lo lleva la mejor de todas las adicciones, una adicción que te lleva al toque con una mina a la cama o a las mansas volás: V de True Blood.  Weón, la sangre de vampiro en True Blood te vuelve loco.  Es cosa de ver a Jason Stackhouse cuando se tomaba esa weá.  Se iba en las volás raras de estar en una granja acostado con una mina en pelota.  Cuánto sabe Jason.  Pero igual como todas las drogas, la V es mala, así que si un vampiro te ofrece de su sangre, no la tomes…a menos que el vampiro sea tan sexy como Erick, ese loco sí que es cabrón.  Si él me quiere dar V y bacilar conmigo, la hago al toque.  Pero bueno, este el primer lugar en el primer ranking del blog.  Sí, vendrán más, así que seguiré escribiendo para entretenerlos…yupi.

                Pero como todo ranking, siempre tiene que haber un Bonus Track, o sea todo el rato, ¿Qué estaba penando?  Así que dejaré una de las mejores adicciones como Bonus, la adicción que todos sufrimos pero hay un personaje que la representa como los dioses: Homero Simpson y su adicción a la cerveza, entre muchas más que tiene.  “Sin tele y sin cerveza, Homero pierde la cabeza.” ¿Cómo no nos vamos a acordar de ese capítulo?  Cuando hacen una parodia del “Resplandor” y Homero es Jack Nicholson y trata de matar a su familia porque en la mansión no había tele ni cerveza.  Grande Homero, no podías no estar acá.

                Esas son las adicciones, unas son buenas y otras son malas, la cosa es medirnos, por eso mismo yo dejo siempre 17 horas al día para ver mis series y el resto para comer, dormir y a veces estudiar.  Pero ojo, de repente una adicción puede ser buena, o sino pregúntenle a Gannicus con su adicción de meterse con las mansas minas.  Dudo que haya sufrido el pobre con eso.  Grande.


martes, 21 de mayo de 2013

Las viejas cahuineras de series: SPOILERS


                Lo mismo que le digo a todos mis amigos les diré a ustedes: Nunca me cuenten sus secretos.  No es que lo haga en mala onda y me quiera cagar a la gente, pero soy pésimo guardando secretos.  Es como si me pasaran una bomba y me dijeran que no apreté ese botón rojo.  Lo primero que haría sería apretar el botón rojo.  Al igual que un niño hago lo que me dicen que no tengo que hacer, simplemente porque es más bacán.  Me siento como Indiana Jones, todo es más extremo cuando te dicen que no lo hagas.  Igual que cuando partimos fumando.  Es asqueroso, weón.  A nadie le gusta como sabe el primer cigarro cuando erís chico.  Te hace toser, dolor de cabeza, huele mal, pero igual lo hacemos.  Es esa sensación de hacer lo que nos piden que no hagamos, lo que lo hace tan deseable y tan extremo.

                Pero bueno, no creo que todos seamos iguales, o si no estaríamos muy cagados.  Pero a pesar de que algunos de ustedes si pueden controlar sus impulsos, también hay unos personajes externos de las series, pero al mismo tiempo vinculados con ellas, que son muy parecidos a las “Viejas cahuineras”.  Les estoy hablando de los odiados “Spoilers”.  Esos malditos tweets que leemos de un amigo que nos dicen lo que va a pasar.  Imagínense si cuando éramos chicos hubiese existido Twitter y estábamos de lo mejor viendo Scooby Doo.  “Vieron el final de Scooby? #OMG El malo era el cocinero.”  Y todos los que no habíamos visto el capítulo quedamos pa’ la cagá porque nos acaban de cagar el día.  O pensando aún más pequeños, cuando veíamos los Teletubies.  Imagínense que estábamos en el Jardín con nuestro Ipad 5, jugando “Angry Birds”, y pensamos: “Oh, me quielo metel a twittel” (No pregunten por qué, pero creo que los niños chicos hablan como japoneses.), y nos metemos a Twitter a publicar: “Jugando con nuestro Ipad 5 en el Jardín”, y vemos que el desgraciado de nuestro amigo que faltó a clases porque estaba con diarrea publica esto: “No puedo creer que Dipsi le robara toda la Tubipapaya a Po.  Quedó la cagá #Teletubies #DiscoveryKids.”  Que hijo de puta.  Nos caga toda la onda y por su culpa nos encerraríamos en nuestra pieza a tomar leche en la oscuridad.

                Malditos Spoilers y maldito el día en que nacieron.  Pero haciendo un “Mea Culpa”, yo tengo sangre Spoiler en mis venas.  Me encanta publicar sobre las series en mi Twitter, y odio a las personas que esperan como 2 semanas para ver el último capítulo.  Entonces cuando pongo lo que ha pasado, todos me webean  y me dicen: “Ay, weón, para de cagarnos las series.”  Entonces, yo enojado, publico en mi Twitter: “Me gusta hablar de series, al que no le gusta leerlas que me deje de seguir.”  Acto seguido: Solo mi mamá me quedó siguiendo en Twitter.  Bien, Tommy, hay que pensar antes de actuar.

                Pero hay veces que en verdad no quiero lanzar Spoilers, pero estoy tan copeteado que comienzo a hablar de series o películas con mis amigos y se me escapa algo.  Por ejemplo, una vez estábamos hablando del “Titanic”, me curé demasiado y a un amigo que no la había visto entera le dije: “Weón, y es pa’l pico cuando se hunde el buque.”  Su rostro lo dijo todo, me quería matar.  Y en ese momento pensé dos cosas: Me juré a mí mismo dejar de lado lanzar Spoilers, y puta que es weón mi amigo para no saber que el “Titanic” se hundió.  Es como ver la repetición de un partido después de haber leído el resultado y aun así sentir la emoción de no saber quién va a ganar.  Idiota.

                Pero esta publicación no sería digna si no les tirara por lo menos un Spoiler.  Así que les diré uno muy conocido por todos para que nadie diga: “Ay, weón, cagaste toda la wea.  Te odio.”  En los “Motorratones de Marte”, el grupo de Throttle al final le gana a los malos.  ¿Ven?  No me cagué a nadie porque creo que soy de los pocos que vieron esta serie, y de los aún más pocos de los que se acuerdan de ella. 

                Aunque igual hay que darle un High Five a las viejas Spoilers.  En tan solo 140 letras nos pueden  cagar todo un capítulo de una hora.  Es un don, un don mal usado, pero un don.

                Por lo menos las “Viejas Cahuineras Originales” en su mayoría son tan viejas que no saben usar Twitter, porque si fuese así estaríamos cagados.  Spoiler, Spoilers, everywhere.  Pero aún más penca que los Spoilers actualizados, son los Spoilers que ya pasaron hace rato.  Por ejemplo estas viejas serían capaces de decir: “No puedo creer lo lenta que fue la reacción del gobierno en el terremoto del 27/F.”  Woman, please.  Estamos a 2013, supéralo.  O un poco más relacionado con las series y pondrían: “No puedo creer que Barney el Dinosaurio efectivamente era un pedófilo y tocaba a Baby Bop #OMG.”  ¿No lo sabían?  Idiotas, es un dinosaurio adulto, púrpura, que baila y juga con niños sin supervisión de adultos.  Hasta Paul Shäfer la hacía más piola. 

                Pero bueno, si les gusta lo que escribo y se ríen, síganme en Twitter @TommyHartung.  Prometo no tirar tantos Spoilers, además casi todas mis series están en receso, por lo que lo único que hablo es…puta en verdad estupideces.

                Chao pescao.  Tommy Out.   

lunes, 20 de mayo de 2013

Los Cartuchos y las cartuchas


                No hay nada peor que una mina o un weón cartucho.  Esos personajes que juran que pasarlo bien es portarse mal y portarse mal es pasarlo bien.  ¿Quién no conoce a alguien así?  Esos típicos locos que después de escucharte hablar sobre el manso carrete del fin de semana o con cuantas minas hiciste cuchi-cuchi, te miran y te preguntan: “¿Estás feliz con tu vida?”  Weón, sorry, pero el hecho de no quedarme viendo películas, comiendo brócolis y teniendo una relación por Facebook con una mina, no significa que no sea feliz con mi vida, es más, lo paso filete.

                Y estos personajes cartuchos, los que aún viven en el siglo XVII y juran que tener una “relación carnal” es pecado no pueden guardarse sus comentarios para ellos.  “Oye, weón, cacha que estoy metiéndome con la mansa mina.”  Ahora nuestro amigo o amiga cartucho nos mirará con los ojos más abiertos que Homero Simpson y nos dirá: “¡Pecador!  Acaso no sabes que debes respetarla.  Las llamas del infierno te esperan, os digo.  ¡Las llamas te esperan!”  Bueno, tal vez no tan así, pero entienden la idea.

                Pero nosotros los hombres, más que sufrir con los amigos cartuchos, sufrimos con las minas cartuchas.  Esa mina que conocemos en la disco bailando, nos queda gustando y no nos da la pasá, pero igual mantenemos contacto con ella.  La invitamos a salir y a tomar café un par de días.  Aún no pasa nada.  La invitamos a unos pres con los amigos y le regalamos copete.  Aún no pasa nada.  La joteamos incansablemente, piropiándola, invitándola a salir donde ella quiera.  Todavía la muy maraca no hace nada.  Y cuando ya le hemos lanzado los mansos palos de que queremos un poco de trece-trece, la muy cartucha nos dice: “Ay, es que yo no soy el tipo de mina que se agarra a cualquier weón.”  Bitch.  Acto seguido, la weona parte pololeando con uno de los amigos que le presentaste.  ¿A quién no le ha pasado?

                Estas minas y estos weones son como las escenas nunca vistas de las películas y las series.  Weón, esas escenas son las mejores.  ¿Alguien acá ha visto los cinco minutos censurados de Ted?  La película ya es chistosa, pero con esos cinco minutos la wea se desvirtúa.

                También hay series cartuchas que se llegan a transformar en series bacanes.  El caso más grande yo creo que sería con Bob Esponja.  Este personaje tenía una pinta de maraco que no se la sacaba nadie, y lo daban en el Nickelodeon, un canal muy cartucho.  Pero su humor traspaso edades y comenzó con un poco más de doble sentido.  Fue tanto que Bob se fue con todo Fondo Bikini a “MTV”, y ahí comencé a respetar un poco más la serie.

                Pero más específico y no tan general, porque es más fácil analizarlo así.  También hay personajes que son más cartuchos que la mierda.  Personajes que odiamos, weón.  Sin embargo son un mal necesario a veces en las series.  Y el que se lleva el premio “Cartucho Award” de este blog es por lejos un gran amigo mío, si, amigo, hablo con él en mis sueños.  Les estoy hablando de Ned Flanders.  Hola, vecinirilililijillo.  Este idiota, pero querible vecino de Homero es el weón más cartucho que conozco.  No falta a misa ningún domingo, piensa que hablar de la Biblia es un tema “divertido” y está algo en contra del sexo libre. Si Tod o Rod, sus dos hijos, algún día llegan pidiéndole consejos para una buena marca de condones, yo creo que el pobre Ned se muere de un infarto.  Es cosa de acordarse del capítulo que muestran el “secreto oscuro” de Ned, y es cuando Bart descubre que es fanático de “Los Beatles”.  Pero como era “adorar” algo más que a Dios, Ned no lo quería mostrar al mundo.  Que idiota.  Yo soy fanático de miles de series, miles de películas, miles de cantantes, miles de cosas.  Por ende el infierno tiene un salón VIP para mí.

                Bueno, cartuchos y cartuchas habrán en todos lados.  Por eso es misión nuestra, los rebeldes y malvados, llevarlos por el buen camino.  El camino de la Droga, Sexo y Rock and Roll.  Pero siempre moderadamente… ¿Pa’ que vamos con weas?... Siempre de la manera menos moderada que sepamos, así se pasa mejor.  El que dijo que los excesos son malos vivió sano toda su vida hasta los noventa años, pero murió virgen, soltero, sin ninguna anécdota de carrete y con cero amigos.  Así que niños: Carretén. 

                Nos vemos tomando por ahí.  Salud. 

domingo, 19 de mayo de 2013

Los temibles suegros y las temibles suegras


        Se han dado cuenta que cuando inician una relación con la otra persona no solo están en la relación con él o ella.  La familia de las pololas o pololos siempre se meten en la relación.  Los hermanos agarran confianza contigo y te agarran pa’l webeo con lo que sea.  Y los suegros comienzan a agarrar mucho confianza…tanta que inicia la temporada de momentos incómodos con ellos.  Pero hay un mito mundial sobre un integrante de la familia de tu polola o pololo: Las temibles suegras.  Sí, tal como Doña Tremebunda o como el personaje de Jane Fonda en “Monster in Law”.  Esas suegras que de verdad nos dan miedo y a veces hasta nos logran matar, como la vieja bruja de “Actividad Paranormal 3”, quien efectivamente termina matando a su yerno.  Vieja de mierda.  Pero no todas las suegras son malas, hay otras que se transforman en segundas mamás y las queremos mucho.  Respeto por ellas, aunque lamentablemente son la minoría.

                Así que hoy día analizaremos sobre este mito, el temible mito de las suegras y como se parecen tanto a algunas series.  Como esas series que no soportamos pero de todas formas las vemos, cuando ver una serie deja de ser un placer y se transforma en una adicción, cosa parecida que pasa con las películas.

                Hay veces que lo único que queremos es ir a ver a esa persona especial, esperamos el día entero para tener un minutito y poder hacernos el tiempo para hablar o estar con ella.  Sin embargo hay un gran PERO que a veces nos asusta y nos llena de julepe a la hora de juntarnos con ella en su casa: Sus padres.  Si, los dos, porque en verdad no puedo ser tan malo con los suegros y quitarles el mérito de ser unas personas temibles.  Dignos “Don Cuasimodos”, de esos que no cerrarán un ojo cuando estamos con sus hijas en la pieza solos.  O cuando sacamos a la “palomita blanca” de su hija a pasear y juran que la llevaremos a una secta satánica en donde solo habrá alcohol, drogas y sexo, y nos amenazan con tenerla en la casa sana y salva muy temprano.  Lamentablemente los carretes no son siempre así.

                Pero, ¿A qué series se parecen estos dos personajes?  Lo obvio sería hablarles de Don Cuasi y Doña Treme.  O mejor aún, ¿A qué personajes se parecen?  Primero está el papá de Dexter, este suegro sí que es de temer, pero por suerte se murió.  ¿Se imaginan pololear con Debra, la hermana de Dexter?  Eso sería tener de suegro a un weón que le enseñó a matar a su hijo.  Imagina pateay a la hija del weón.  Te vay a la mierda.

                Peor aún es tener a un suegro terrorista, como Nick Broddy de “Homeland”.  Ya, está bien que quiera vengar a seres queridos.  ¿Pero transformarte en terrorista?  Igual por lo menos este suegro al final se da cuenta que las está cagando.  De todas formas prefiero tener a un suegro asesino, que a un integrante del Al Qaeda esperándome con una pistola en la casa para que le devuelva a su hija.  Si estos weones botaron las torres gemelas, imagínate que harían con tu Torre si le hacís algo a la hija.  OMG.

                Por último tenemos a las suegras metiches.  A las que les gusta hacernos sentir incómodos.  Más que amenazas de muerte, estas malvadas señoras tienen un arma secreta: Las preguntas incómodas al yerno o yerna.  Sé que no es común, pero a veces hasta se meten en nuestra vida sexual.  Por ejemplo, y conozco casos, cuando la mamá le pregunta a la polola de su hijo regalón: “¿Qué pastillas estás tomando?” “¿Quieres que te recomiende alguna?”  Oh, gosh.  Ahora se enteraron que la suegra sabe que le están dando más que besitos a su hijito.  ¿Punto a favor o punto en contra? Depende de la suegra.  O también está ese momento incómodo en la mesa cuando te invitan a comer y los viejos comienzan a hablar de sus anécdotas de fiestas.  Todo va bien hasta que agarras confianza y te lanzas una anécdota de algún carrete.  Moraleja: Los papás de nuestras pololas no quieren saber qué hacemos cuando carreteamos, mejor dejemos eso en lo oscurito, por lo menos hasta que nos casemos con su hija y así no nos pueda castrar o matar.

                La cosa es que las suegras y suegros a veces nos dan cuco.  Mirarlos a los ojos después de hacer lo que hacemos con su hija o, pa’ las minas, hijo perfecto no es tan fácil.  Pero con el tiempo nos ponemos más descarados y podemos hacerlo.  Ahora solo recemos y tengamos esperanzas de que no vayamos a tener un suegro como Mr. White en “Breaking Bad”, porque los que vemos las series sabemos que el no espera a que nos portemos mal, este viejo llega a la casa, toca tu puerta y te mata ahí mismo.  Aunque lo positivo sería meterse al negocio con él y tener las mansas manos pa’ fumarse algo rico de vez en cuando.

                Pero bueno, como ya he dicho en un par de ocasiones, no todo lo que brilla es oro, porque las hijas al fin y al cabo se transforman en sus madres, y si creemos que se pondrán mejor con el tiempo, mejor busquemos a una suegra como Jennifer Aniston o Natalie Portman.  Eso sí que sería iniciar un negocio a largo plazo. 

                De todas formas, señores suegros y señoras suegras, les queremos agradecer, son sus hijas/os los que nos hacen felices.  Y no sean tan care raja de repente, porque si sus hijas son tan buenas pa’l webeo…De alguien lo habrán heredado, ¿Oh no?   Así que terminen con lo cartucho y saquen el Joey Tribbiani que llevan dentro.  Touché.

martes, 14 de mayo de 2013

"En los gustos y en las series no hay nada escrito"


                “En los gustos no hay nada escrito”.  A mí me gusta Glee, y creo ser el único hombre heterosexual que ve la serie, me río y a veces hasta canto las canciones que los New Direction cantan en él colegio.  También me encanta el pan con pescado, no conozco a nadie más que tueste un pan, le ponga un pescado al medio y lo bañe con mayonesa.  ¿Ven?  A nadie le gustan las mismas cosas.  Tengo unos amigos que les encanta cochinear en la noche, se meten con cualquier mina, pero eso no va sólo en los gustos, sino que en la cantidad de piscolas que se han tomado.  Todos hemos dicho que nos agarramos a la mansa mina y al otro día vemos las fotos y en verdad la weona era más mala que la versión femenina de Voldemort.  A ellas digámosles “Voldemoras”.

                Pero no solo varían los gustos en diferentes personas, también varía el gusto dependiendo nuestra edad.  Por ejemplo, ¿Quién no vio “El Fantasma Escritor” en el Discovery?  ¡Esa serie la llevaba, weón!  Era un fantasma que les hablaba por el computador a unos pendejos.  Nunca me perdía un capítulo, pero ahora que soy grande me pongo a pensar y me doy cuenta que el fantasma o era un visionario y quería inventar el Messenger, o era el fantasma de un pedófilo y le gustaba contarle sus cositas a un grupo de niños de Brooklyn.  De una u otra forma si la serie la dieran ahora ni cagando la vería.

                Es como cuando vay caminando por la calle con un amigo y te dice: “Cacha la mansa mina.”  En ese momento miras pa’l lado esperando ver a Sharapova caminar en la otra cuadra, pero te terminas encontrando con la Tigresa del Oriente.  Ahí tenemos dos opciones: Molestar a nuestro amigo por sus gustos asquerosos, o ser más comprensivos y pensar que de verdad a nadie le gustan las mismas cosas.

                Es como con las minas y los hombres.  Nosotros podemos pasar tardes enteras viendo fútbol, es más después de ver los goles en el partido nos encanta ver las repeticiones miles de veces.  Vemos todos los goles en el Mega, después cambiamos al Chilevisión y terminamos con los goles del TVN.  ¿Pero creen que eso es suficiente?  NO, porque después de ver esos canales ponemos ESPN o Fox para volver a ver los mismos goles.  Ahora que lo escribo suena súper absurdo, pero es verdad y nos gusta. 

                Las minas no se quedan atrás.  Porque si a ustedes no les gusta ver deporte o las repeticiones todo el día, a nosotros nos carga tener que ver como no se pueden elegir entre dos poleras que son IGUALES.  Pero ustedes, hembras, tienen un sexto sentido en el que pueden ver alguna pequeña diferencia entre las prendas que quieren comprar.  Y ese pequeño sexto sentido ustedes lo aman, les encanta pasar horas y horas comprando y comparando ropa que es IGUAL.  Bueno, nosotros odiamos ese sexto sentido.  Es más, a veces soñamos con encontrarnos con ese puto sexto sentido y matarlo a golpes, para después buscar las siete esferas del dragón, revivir al sexto sentido y después matarlo de nuevo.

                Todos somos diferentes y eso es lo divertido de la vida.  Porque los polos opuestos se atraen, pero cuando te encuentras con alguien igualito a ti, es filete.  Tienen temas de conversación, se ríen de las mismas weas, y pueden ver todas las series del mundo juntos.  Esa es mi mina perfecta.  Si estás leyendo esto, aparece.  Te juro que no soy ni la mitad de weón en persona como lo soy cuando escribo.

                Pero a veces que no nos parezcamos en nada nos pesa y nos termina pasando la cuenta.  Una persona diferente tiene dos opciones: Quedarse en su casa con miedo de conocer a alguien más, como Cuasimodo.  O salir a perrerar con la vida y sus integrantes, y te vas a dar cuenta que ser un amargado es para los Dementores y nadie más.

                Una amiga una vez me dijo que lo raro no es malo, y tiene mucha razón.  Lo raro simplemente es diferente.  Diferente como lo fue Spartacus, y al final terminó siendo una de las mejores series de la historia.  O diferente como lo es “The Walking Dead”, que ahora es una de las mejores series de la historia.

                Muchas veces cuando quiero comenzar a ver una serie nueva la pienso más que la cresta.  ¿Será buena?  ¿Me engancharé? ¿Valdrá la pena gastar más horas de mi vida en tiempo de ocio y seguir aplazando el estudio y las cosas que de verdad importan?  Y una vez que termino con ese cuestionario previo a ver mis series (Que tiene como cuarenta preguntas más, pero no las pondré para no quedar como idiota), recién ahí me atrevo a ver las series.  ¿Y saben qué?  Todas me han gustado.  Mi gusto varía mucho.  Es como una mina.  Puede que me gusten las con pelo oscuro, pero no creo que si aparece una rubia, bien rica, y que me joté, no le dé una oportunidad (Ojalá que aparezca algún día, insisto si estás leyendo esto llámame).  El que nunca probó lo diferente no sabe de lo que se pierde.  Y como me gusta decir a mí: “A esas personas les falta calle”.  O también puede ser: “A esas personas les falta series”.

                En los gustos no hay nada escrito.  Hay hombres que ven “Gossip Girls”, y hay minas que veían “Prision Break”.  Y si nunca probamos algo diferente, nunca sabremos de lo que nos estamos perdiendo.  Es como la primera polola.  Te enamoras de ella, le regalas todas las estrellas, tu amor eterno, muchos chocolates, bla, bla, bla.  Pero cuando terminan quedas para la caga y la acosas o te quedas en tu casa cortándote las venas y escribiendo estados weones en Facebook.  Sin embargo, después de un tiempo conoces a alguien más, completamente diferente a esa persona que te rompió el corazón y bla, bla, bla.  Y eres feliz de nuevo, ¿Sabes qué pasó?  Probaste algo distinto.  La primera experiencia en cualquier cosa siempre es divertida y filete, pero las que vienen después de esas son las mejores.

                Así que no webén y sigan leyendo mi blog porque es diferente.  Y si alguien les dice: “Oye, mejor lee este blog.  Es aún más diferente.”  Es mentira, no lo lean.  Nada puede ser más diferente que un blog de una persona sorda.  Si no me lees, eres racista.

                Saludos, estimados, fieles y no tan pocos lectores.  Cada vez más gente encuentra interesante mis estupideces, por lo que cada vez más gente está bajando su CI.

                Chao, pescao. 

domingo, 12 de mayo de 2013

Te quiero, mamá


                Hoy es un día especial.  Hoy día celebramos a esa persona incondicional, a esa persona que nos ha cuidado toda nuestra vida y que nunca, pero nunca, nos ha dejado solos.  A veces nos reta por nuestros condoros, y más de alguna vez nos han tirado las orejas o pegado un par de palmadas.  Pero a pesar de todo eso la queremos más que la mierda.  Estoy hablando de las mamás, las mejores amigas y el mayor apoyo que podemos tener.  Yo hoy día lamentablemente no estoy con mi mami.  Ella está en Punta Arenas y yo estoy en Viña del Mar, pero muy pronto voy a estar con ella ya que me voy a trabajar a Punta Arenas el segundo semestre.  Sé que mi mamá no es público objetivo y no lee mi blog, así que mandar un “te quiero mucho” puede ser inútil por esta vía, pero quiero que ustedes, mis pocos, pero fieles lectores, sepan de la gran mujer que me tuvo por 9 meses y me ha cuidado como ninguna en estos cortos 22 años de vida.

                Mi mamá es igual que yo, somos buenos para hablar, nos gusta conversar y cuando ella fumaba y estaba acá en Viña siempre salíamos a tomarnos un café y fumarnos un cigarro al patio.  Era ese momento del día en que la dejaba de ver como una madre y la veía como la amiga que es.  Es ese momento del día que no espero con ansias, sin embargo estoy feliz de que llegue.  Es ese momento del cual puedo sacar más de una enseñanza y sin que ella se dé cuenta, aprendo cosas que nadie más me podría enseñar.  Esa es mi mami. 

                Y al igual que una buena serie, me encanta estar con ella.  Es como Friends, ya que la serie se terminó hace muchos años, no hay temporadas nuevas, pero es filete verla igual.  Sé que van a pasar los años y voy a seguir viéndola.  Mi mamá es mi serie incondicional.

                Pero a veces las mamás también sacan su lado raro, a lo American Horror Story, y nos tratan de entregar valores o enseñanzas de las maneras más freakis.  Por ejemplo cuando somos chicos y nos hacen dormir.  No pueden cantarnos una canción con angelitos, ositos o pajaritos.  NO.  Nos cantan sobre el Cuco y como este monstruo de mierda nos va a venir a buscar si no nos quedamos dormidos.  Weón, más de alguna vez no pude dormir y me quedaba tapado con las sábanas, cagado de miedo, intentando a la fuerza quedarme dormido para que el weón no me venga a buscar.  Si la misión de ustedes, mamás, era que tuviéramos unas buenas noches, debo decirles que no le achuntaron a la canción.  Lean bien: “Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Cuco y te comerá.”  Mal jugado. 

                Pero no solo cuando somos chicos y necesitamos que nos hagan dormir nos cagan la psiquis.  También cuando comenzamos a pololear o a jotearnos a alguien y los llevamos para la casa.  Todo está bien, se saludan, se presentan, si están invitados a almorzar, almuerzan.  Perfecto.  Pero llega ese temido momento en que tu mamá dice: “Te acuerda cuando eras chico y…”  Después de ese temible “Y” viene lo peor.  “…y eras un guatoncito tierno”, “…y llorabas todo el día”, “…y te hacías caca hasta los trece años”, “…y le tenías miedo a las gitanas.”  Weón, ¿Por qué?  Otra vez, si quieren ayudar no lo están haciendo.  Por ejemplo a mis papás les encanta recordarme que cuando chico hablaba con voz aguda y me gustaban los animalitos.  Pero en vez de decir: “Me gustan los animalitos”, como cualquier niño normal, decía: “Me gushtan losh animalitosh.”  Y me imitan e imitan y al comienzo es chistoso, hasta que después lo hacen muy seguido y ahora el hecho de haber hablado así hasta los trece o catorce años me va a acechar toda la vida.

                Ay, mamás.  Sé que lo hacen con buenas intenciones, pero, ¿Por qué les gusta tanto wearnos?  ¿Por qué cuando chicos nos visten como idiotas?  A todos mis hermanos nos vestían con la misma ropa, parecíamos siameses.  Es como si fracasaran como madres si no nos hacen pasar una infancia que nos traerá más de una vergüenza cuando crezcamos.

                Pero, mamá, te quiero igual.  Y no lo voy a negar, te llamo todos los días para hablar solo pa’ contarte lo que he hecho y saber cómo estás.  Porque muchas rabias y vergüenzas me has hecho pasar, pero eres la “Friends” de mis series: La que nunca querré dejar de ver y la que siempre me subirá el ánimo.  A veces me puedo enojar porque tienes un capítulo malo o no me hiciste reír tanto como la semana pasada, pero siempre querré volver a ver un capítulo tuyo.  Y sé que contigo no hay fin de temporada.

                Hoy día dejamos un poco de lado la comedia para darles este saludo a nuestras mamás.  A mis abuelas, a mis tías y a mis amigas que son mamás.  High Five para todas ustedes. 

                Mamá, sos grande.  No te mueras nunca.

viernes, 10 de mayo de 2013

"Los y las jotes"


               Después de haber escrito sobre mi timidez y haberme comparado con muchos personajes tímidos a lo largo de las series, recibí un par de críticas de ciertas mujeres en mi entorno social: “Eres un chanta”, “Eres un poncio”, me amenazaron con llamar al Sernac por mi blog, y hasta una amiga publicó en mi Facebook: “Huyan, niñas, huyan.”  Dando a entender que solo escribí sobre mi timidez para jotearme a todas las minas que me leen.  ¿Qué mierda piensan de mí?  Soy una víctima en todo este enredo.  Pero bueno, la vida continúa y la timidez desaparece, y al desaparecer aparece nuestro lado salvaje, animal y divertido.  Si, le daré la razón a mi hermana esta vez, porque me dijo que no soy “tan” tímido, en verdad me dijo que no soy para nada de tímido, pero cada quien tiene su punto de vista.  Porque si, me he joteado una que otra mina, y si no lo hubiese hecho sería raro o sería maricón.  Pero, ¿Saben qué?  Y con esto nadie me puede decir mentiroso, soy súper malo joteando minas.  Puedo asegurarles que con todas que he tenido una relación, a ninguna me la jotié yo, o por lo menos a ninguna me jotié yo primero.  Así que puede que si sea un poco bueno para el leséo, eso no lo niego, pero mi timidez está intacta, y como dice la canción: “Nadie lo puede negar.”

                Pero hoy día dejaremos de lado mi timidez y hablaremos del instinto más animal que tenemos los hombres y las mujeres, porque aunque lo nieguen las minas, ustedes igual son buenas pa’ jotear, y mal no lo hacen.  Y ya que todas mis amigas piensan que yo soy uno de esos “señores de la noche mitad hombre, mitad animal”, usaré este pequeño espacio para que mis pocos, pero fieles lectores sepan el buen hombre/niño que soy.

                Solo diré esto, y este ejemplo será muy claro: He pololeado una vez, una sola vez, y no lo he hecho más veces por mi timidez.  He estado con más minas, pero nunca duro mucho, ¿Por qué se preguntarán?  Por mi timidez.  Pero no piensen que soy como Rajh, que no se hablarle a las mujeres, porque si lo hago, pero nunca doy el primer paso yo.  Así que si alguna de ustedes, queridas lectoras mías, me quiere jotear, bienvenida sea, y si esperan que yo haga algo, esperen sentaditas viendo alguna serie como “Vampire’s Diaries” para que se pongan mamonas y digan: “Oh, ¿Por qué ese weón que escribe puras weas en su blog no me pesca?”

                Ahora, ¿Qué jote de serie es un weón tímido?  ¿Qué wachón que es un pobre weón siempre se queda con las medias minas?  La respuesta a esto es simple, aquellos personajes que a mí me gusta llamar: “Los tontos con suerte.”  Claro ejemplo son TODOS los personajes que ha hecho Ashton Kutcher.  Siempre actúa como un idiota, pero que todas las minas lo aman.  Ya está bien que el cabro tenga pinta, pero si pones la cara de Voldemort en el cuerpo de Ashton, nadie lo pescaría a pesar de su forma de ser.  ¿Ven qué se fijan en el físico?  Cochinonas.  Pero volviendo a Ashton, en “That’s 70’s Show”, Kelso, el personaje de Ashton era un aweonado, pero se metía con Jackie, quien era interpretada por Mila Kunis, y PUTA que es rica Mila Kunis.  Respect.  Ahora cuando vuelve a la pantalla chica en “Two And a Half Men”, el weón es un despechado de mierda y en tan solo un par de temporadas es más sex symbol que Charlie, po weón.  Pero ahí se ven las minas, ven a un pobre weón con six pack, mucho dinero, buena pinta, linda sonrisa y caen. ¿Quién las entiende?

                ¿Pero ven que ser tímido sirve?  Ya, si sé que no soy el weón tímido que se sienta en una esquina a mirar de forma rara a todos.  Y también debo decir que tuve un leve problema el verano pasado y me trataron de echar de un par de pubs por andar sacándome la polera mientras bailaba.  Pero quiten todo eso y agréguenme muchos millones de dólares, un six pack y un poco más de altura y les apuesto que sería muy parecido a Walden Smith.

                Así que les pido perdón a todas las lectoras que se sintieron engañadas y ofendidas al decirles que yo era una pobre blanca paloma, porque la verdad, si lo pienso muy bien, igual me gusta el webeo.  Pero si no me creen que con poco “shrago” y en un ambiente más tranquilo soy tímido, acá les dejo mi cel: 74542274.  Es cosa que me llamen, nos juntemos y van a ver lo callado y piola que soy (Si, weón.)  Ahora, si ninguna me llama, entenderé la indirecta y que piensen: “¿Qué se cree este sordo de mierda?”  ¿Por qué sordo?  ¿No les había dicho?, soy sordo de una oreja y uso audífono, el cual tiene Facebook.  Sí, tengo mucho tiempo libre y serios problemas. 

                Pero tímido o no tímido, sordo o no sordo, gordo o flaco, admítanlo, queridos lectores, si me están leyendo es porque los hago reír, o simplemente porque tienen que hacer un informe escrito y quieren ver como NO escribir algo.  De todas formas los estoy ayudando en algo.  High Five para el Tommy.  Chao, pescao.