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jueves, 13 de junio de 2013

El Copete y sus súper poderes

                Está de moda hoy en día ver películas de súper héroes.  Los Vengadores, Iron Man, Superman, El Hombre Araña, etc.  Puras películas de series de antaño que nunca habían estado en la pantalla grande y algunas que ya habían vivido la experiencia de Hollywood.  Y todos nosotros admiramos a sus personajes.  ¿Quién nunca trató de volar por el techo de su casa como Superman?  ¿Nadie?  Puta la wea…Se entiende la idea.  Pero enserio todos soñamos con tener esos súper poderes.  ¿O acaso soy el único que agarró a una araña para que lo mordiera y así poder ser como Peter Parker?  ¿Nadie? ¿Seguros?  Eso explica mucho…no lo hagan.  Crecimos admirando a estos personajes y deseando algún día ser como ellos, por lo menos por un día.  Pero ahora que estamos más grandes no solo pensamos en los súper poderes, también admiramos como viven.  Claro ejemplo es Iron Man.  Si a mí me hacen elegir entre tener la armadura de Iron Man o la vida de Tony Stark, yo prefiero ser como Tony: Millonario, mujeriego y bueno para carretear.  ESO ES UN SUPER HEROE EN LA ACTUALIDAD. 

                Los que estamos más grandes admiramos mucho más otros poderes ahora.  “El poder del jotéo”, “El poder de zafar”, entre otros.  Pero como el Hombre Araña obtuvo sus poderes por una araña, Tony Stark por su inteligencia y el Capitán América por un experimento, nosotros igual necesitamos una “pócima” para poder adquirir súper poderes.  Y esa pócima la podemos encontrar en cualquier botillería del país.  Sí, es lo que están pensando: El copete nos da súper poderes…o mejor dicho nos hace pensar que nos da súper poderes…en verdad no nos da nada, solo nos incentiva a hacer weas que saldrían solo si tuviésemos poderes.  Pero como no somos de Marvel, algo es algo.

                El poder más brígido que nos da, por lo menos a los hombres, es: “La súper valentía”.  Con un par de faroles de pisco o ron nada nos da miedo.  Podemos ser los weones más tiesos del mundo pero nos transformamos en Elvis Presley en la pista de baile.  Pero con grandes poderes vienen grandes responsabilidades (Citando a Sheldon Cooper), y al ser súper valientes, debemos tener claro que no se puede usar esta valentía en todos lados y todas las situaciones.  A veces juramos que una mina nos está mirando todo el rato, la tenemos loca, la hicimos, somos los weones más minos del carrete.  En verdad ella nos está mirando fijamente con cara de asco porque nuestra curadera nos deformó la cara.  Pero eso no importa, nuestro poder es mayor que esa kriptonita llamada “vergüenza” o “sobriedad” y nos acercamos a jotear a la weona.  En ese momento deberían aparecer nuestros amigos, los otros integrantes de la liga de la justicia, pero al estar todos bajo el efecto de la promo, en vez de decirnos: “No, no vayas, no hagas el ridículo.”  Nos gritan: “¡Vos dale, weono! La tenís loca… ¡LOCA!”  Y cuando volvemos derrotados porque en verdad no la teníamos tan loca y la maraca nos deja en vergüenza, aparecen los súper poderes de nuestros amigos, estos súper poderes llamados: “Ayuda psicológica.”  Este poder es filete en esas situaciones y es mucho mejor cuando estamos curados.  “Weón, esa mina no sabe lo que se pierde.”  “La dura weón la mina igual era fea” (En verdad era exquisita)  Y después de esa ayuda se nos sube el ánimo y le toca a otro amigo ir en “caza” de una mujer en el carrete.

                Otro gran poder que nos entrega es uno que heredamos de Gokú: “La tele transportación.”   ¿A quién no le ha pasado que se acuerda de haber estado en un lugar, pero despierta en otro?  Es brígido.  De repente tenemos un amigo que pesa como 100 kilos y el weón simplemente desaparece.  Y nosotros los buenos amigos como weones buscándolo hasta el otro día, hasta que él nos llama y nos avisa que se ha tele transportado hasta su casa.  No sabría explicar cómo pasa esto, aún es una ciencia indefinida que ni Leonard o Sheldon pueden descifrar.

                La cosa es que con un poco de copete nos juramos Oliver Queen de “Arrow”, pero cuando se nos acaba el poder y la kriptonita llamada caña aparece en la mañana nos arrepentimos de todo lo que hicimos.  ¿Por qué mierda bailé con esa guatona? ¿Por qué mierda no le dije a la mina que me gustaba? ¿Por qué mierda entramos al bar de maracos? ¿Dónde mierda están mis pantalones?  Pero la pregunta más cuática que nos podemos hacer en la mañana es: “¿Dónde mierda estoy?”, y tener al lado de nosotros a la Gran Patty de Arnold abrazándonos.  En ese momento no nos queda otra que aplicar el súper poder de picarla y comenzar a rezarle al Kayosama que ninguno de nuestros amigos nos haya sacado fotos ayer.  Malditos celulares con cámara, desde la creación de ellos el bulling after carrete ha aumentado en un 150%.
 

                High Five psicológico.

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