Nací en
el “Puerto”, en Valparaíso, pero en mi carnet sale que mi lugar de nacimiento
es “El Puerto”, así que me siento como el weón de “EL Perfume” que nacía abajo
del muelle con los pescados. He vivido
en muchos lugares, y el que más me marcó es Viña, soy viñamarino por donde se
mire. Me encanta la playa y el trote por
Reñaka, odio que los santiaguinos armen los mansos tacos todos los fines de
semana, y el carrete en los “pubs” de Calle Valpo son de mis preferidos. Pero ahora no vivo en Viña, llevo unos tres
meses en Punta Arenas, en Magallanes, en la zona más austral de Chile…o sea
estoy en el fin del puto mundo, ¿Y saben qué?
Me encanta.
Cuando llegué
a Punta Arenas prácticamente odiaba esta ciudad, el frío, se oscurece temprano,
no conocía mucha gente, el poco movimiento comparado con mi querida Viña del
Mar me aburría tanto que ni la mejor porno me podía dejar atento. Hasta comencé a arrepentirme de haber dejado
Viña para trabajar acá.
Los
carretes magallánicos parten todos a la hora del pene. El primer pre que hice en mi casa comenzó
como a las 11 o 12 de la noche. ¿Qué chucha? A esa hora en Viña ya voy en el tercer farol
y me estoy preparando pa’ ir al “hunting” a algún pub de mala muerte en Calle
Valpo. Pero si acá se comienza el
carrete más tarde es por buena razón, ahora en noviembre oscurece como a las 9
o 10 de la noche, a esa hora uno recién está tomando oncesita, y cuando
efectivamente el “mambo” comienza queda la cagada. En Viña yo tomaba, me mandaba sus piscolas y
todo lo que quieras, pero acá los weones son brígidos. En Viña llegas con tu “promo” y la escondes
donde sea pa’ que niún pelagato te la robe, la misión en los pres y carretes
allá en el norte de mi país son: Mandarse por lo menos un farol en el pre,
bajarse la promo, esconder la promo y protegerla como monja protege sus “chochi”
y salir a wear. Por otro lado, acá en mi
querida Punta Arenas, la gente comparte el copete. Weón, llegas con tu promo la dejas en la mesa
y te sacan, pero tu sacas de la otra botella.
El fin de semana llegué con dos conchos de copete a un carrete y termine
tomando más que alcohólico los lunes. La
otra vez en el cumple de un amigo me compré una promo con otro weón, y recién
la abrimos como a las 3 de la mañana…porque había mucho copete pa’ pechar. Nos bajamos como dos botellas de ron
antes. Punta Arenas sabe, y sabe mucho,
y sus carretes son otra wea.
También
acá son relajados. En la pega tengo dos
horas de almuerzo y nunca nadie llega a la hora de entrada. Yo “debería” entrar a las 8 A.M. todos los
días, y como soy weón llego a las 7:45 o 7:30, como no tengo llave de la
oficina siempre tengo que esperar a que llegue mi jefe a las 8:15 más o menos
pa’ que me abra la puerta. Obviamente no
le puedo decir nada, pero mis cocos sufren más que judío leyendo “Anna Frank”.
Y son
tan relajados que andando en auto nadie toca la bocina, como que no la
conocen. He escuchado a weones tocando
la bocina tres veces desde que llegué, y dos veces fui yo, el tercero fue
porque yo se la toqué pa’ que se avispara el weón. En la entrada de Punta Arenas debería salir: “Punta
Arenas, región de Magallanes. Orgullosos
de no haber escuchado una bocina en 40 días y seguimos contando.”
Y si ya
creen que todo eso ya es raro, vivir en Punta Arenas es prácticamente como
vivir en otro país. Acá la gente habla
diferente, como más cantadito, y la wea es que se pega. Acá no te dicen “no”, te dicen “nono” y
tampoco “si”, acá es “sisi”. Eso fue lo
primero que se me pego. “¿Tommy te
acuerdas de algo del carrete?” “Nono” “¿Tomaste mucho?” “Sisi”. Acá uno no queda curado, acá quedas “como
mazo”, y en Halloween no sales a pedir dulces, pides confites. Cuando algo te “sorprende” dices: “Me cago”. “Me cago que weón más rico el que escribe
este blog”, dirían ustedes si fuesen de acá.
Y el weón idiota es un maceta y el tonto es un leso. Podría decir que ahora yo digo: “Me cago
que estuvo bueno el carrete ayer, quedé como mazo y un weón leso me botó el
copete. Maceta de mierda le saqué la
cresta, además el weón me robó los confites que acaba de comprar.” “Oh, me cago, ¿Fue muy Brígida la pelea?” “Nono,
fue cortita.” “¿Y tú estás bien?” “Sisi.”
Algo que si echo de menos un poco es el calor. Me da rabia ver fotos de mis amigos en Viña en la playa o paseando con shorts y todos quemados, mientras yo parezco pezón de esquimal. Pero hay que ponerse ingeniosos, y tanto que webean con que toman sol y van a la playa, que yo me piqué, fui al Lago Grey (Que tiene un viento de la puta madre y hielo por todos lados), me saqué la polera y me puse a tomar sol. No obtuve mi bronceado fascinante, pero por lo menos puedo decir que la semana pasada tomé sol como cualquier viñamarino lo está haciendo ahora.
Así es
mi querido Magallanes. Hay vistas la
raja y lugares que si o si hay que conocer.
Está una de las ocho maravillas del mundo, Torres del Paine pa’ lo que
no saben o no leen las noticias, hay pingüinos, cuando amanece es como si Gokú
estuviese haciendo una henkidama en el horizonte y el copete en la Zona Franca
es barato.
Acá
tenemos la mejor picada de Chile: El Kiosko Roca. Y además está completamente teñida con
recuerdos del equipo de mis amores: La U.
Da risa ver como todos los turistas le dan beso a la pata del indio de
la plaza para volver. Lo que los
turistas no saben que los curaditos de la ciudad mean y le hacen de todo a ese
dedo, y los weones insisten en besarla, he visto weones que la besan con pasión
y locura. Asco. En el pub del Casino, “El Dreams”, puedes
cagar mirando todo el estrecho, es más la primera vez que fui me pedí un café
bien cargado sólo pa’ poder vivir la experiencia de cagar mirando esa
vista. Es mejor que leer un Condorito. En Viña cuando cagas en el casino el único
recuerdo que te queda es el del olor a mierda que dejó el weón que cagó antes
que tú.
Pero
una cosa sí, si llegan a venir a vivir acá hagan deporte. Se come y se toma mucho. Yo me metí a rugby y ahí he podido equilibrar
un poco la cosa, pero si eres un guatón leso y pajero que lo más cercano a dar
un pase de fútbol en su vida es apretando X en el control del Play, acá vas a
venir a morir de un paro cardiaco por comer mucho. Guatón de mierda.
High
Five Chumango, y los dejo con una fotito del High Five más austral que he hecho:
El High Five al Milodón.
Chao
estimados lectores magallánicos y nortinos.