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jueves, 18 de julio de 2013

Weones que LES ENCANTA APARENTAR

                Siempre cuando pasa algo importante todos nos hacemos expertos en eso.  Ahora que estamos en época de elecciones todos los weones son unos especialistas en política.  Pregúntenle a esos weones quienes son todos los ministros, con suerte se saben dos.  Idiotas.  Más de algún weón ayer cuando renunció Longueria debe haber pensado que era el DT de la selección Chilena, pero cuando se dio cuenta de su error, lo primero que hizo fue comenzar a tuitear de política, porque es experto en política ahora que ha escuchado la noticia por media hora sin ir al baño.  Idiotasx2.   O lo mismo pasa en las marchas, está bien, hay gente que de verdad sabe por lo que está marchando y a ellos les doy un High Five político, pero hay weones que de verdad salen a marchar pa’ perder clases o pa’ wear con los amigos.  “Porque somos el futuro del mundo”…futuro del mundo mis weas, estamos cagados.

                O con la marihuana, eso sí que es divertido.  Hay weones que fuman weed por dos semanas y se ponen a escuchar Reggae, Zona Ganjah, Bob Marley…cualquier wea pa’ aparentar.  Y esos mismos weones que ahora son “taaaan volados”, hace dos semanas eran fanáticos de Alex Ubago y les encantaba ver los Teletubies en la tele. 

                La wea es que todos aparentan.  Es el mal del chileno.  Lo más común es el saludo con el weón o weona que te cae mal en la calle.  “Hola, ¿Cómo estás?  Tanto tiempo.  Saludos a tu familia.  Cuídate mucho.  Gusto encontrarme contigo.”  “¿Quién era esa?”  “Una maraca de mierda.  La mala cuea encontrarme con ella.”

                Esos momentos incómodos en que vemos a esa persona que nos cae mal, pero nosotros le caemos bien, caminando por la misma vereda que nosotros, dirigiéndose hacia nosotros y no sabemos si saludar, mirar al suelo, hacer como si hablamos por celular, etc.

                La paja es que a veces tenemos que aparentar.  Como lo hizo Joey con Janice cuando ella pololeaba con Chandler, pero al igual que Joey, a veces se intenta mucho pero no se puede lograr de odiar a esa cosa o persona.

                Pero no siempre lo hacemos por malas razones o el simple hecho de aparentar.  ¿Quién no ha aparentado ser alguien más pa’ meterse con alguien?  Típico de Disco cuando éramos chicos e íbamos en cuarto medio.  Lo que viene ahora se llama la ronda de preguntas en la discoteque, y cómo nos transformábamos en un par de segundos en unos putos chantas.  “¿Cómo te llamas?” “Ricardo (En verdad es Thomas)” “¿Dónde estudias?”  “En la Católica (En verdad estamos en el colegio” “¿Qué estudias?” “Ingeniería Civil (Con cuea sabemos sumar)”  “¿Cuántos años?” “24 (tenemos 18 recién cumplidos)”  En ese momento no se si vendíamos muy bien la pomada o la weona que bailaba con nosotros estaba muy curada o muy caliente como pa’ darse cuenta que le estábamos metiendo el dedo en el ojo. 

                Pero el que da más rabia, por lo menos a mí, de los expertos al peo, es aquel que se mete en las “modas”.  Esto suele pasar con los futbolistas.  Miren al Colo – Colo, por ejemplo.  Me da rabia ver a pendejos de 15 años que aún ni nacían cuando el Colo ganó la Libertadores y te los saquen en cara, pero no te lo sacan en cara de una manera normal, estos chantas de mierda se hacen pasar por “flaites”, porque por alguna razón los pendejos hoy en día juran que verse flaite, con pichangera, pantalón hasta abajo y hablar como choro mota, es “cool”.  Pendejos weones.  Entiendo que los Wachiturros se querían vestir con ropa de marca.  Pero la pobre marca, Lacoste en este caso, les tuvo que pagar pa’ que no usaran más su ropa.  No es muy buena publicidad que esos weones usen tu ropa.  Pero no logro entender porque hay weones que se quieren ver como ellos.  Es el mal de los quince años, cuando todos entramos a alguna tribu urbana.  Ya sea Pelo Lais, Poquemón, Digimón, Gótico, Pedófilo, etc.  A todas esas tribus entramos pa’ aparentar, y cuando ya estamos suficientemente maduros pa’ darnos cuenta que era una estupidez, nos da vergüenza acordarnos que éramos así.  Lamentablemente hay algunos que nunca maduran y se quedan siendo Pokemones, esperando encontrarse con Pikachú algún día…idiotas.

                No aparentemos y seamos como somos.  Yo soy sordo de una oreja, tengo un puddle negro, ciego, bisexual.  Fui a un concierto de Arjona con un cartel y lo leyó (No soy maricón, pero ¿Qué tiene de malo escuchar Arjona?), cuando chico no me gustaba ningún deporte, pero si jugar con “animalitosh” y fui sobrepeso como hasta los catorce años.  Soy feliz como soy, quitando mi alcoholismo, cuadros depresivos y adicciones a drogas fuertes…terminé muy normal.


                High Five pa’ mis lectores, y pa’ los que no me leen: Me cagaron la vida, ctm.  Sí, sigo pegado con la publicación anterior.  Ciao. 

domingo, 14 de julio de 2013

Razones para decir: ME CAGASTE LA VIDA CTM

                Me cagaste la vida, Conchetumadre.  Igual como dice el título de esta publicación, de eso hablaremos.  De algo o alguien que nos cagó la vida.  Muy cliché sería decir una ex, al igual que en “Que Pena Tu Vida” cuando Ariel Levy le grita al viento ese insulto tan famoso en nuestro país.  ¿Así que pa’ que culpar a las ex por nuestra mierda de vida?  A menos que el mismo día que nos patean nos dejan invitarla a almorzar, después a tomarse un café, después la llevamos a ver una película y compramos el picotéo y todo, para tener un final feliz sorprendiéndola con un regalo.  Y justo después de todo eso que nos diga que lo nuestro no está funcionando y nos manden a la casa de una patada en la raja.  En ese momento yo pensaría primero que me tiene que devolver todo el dinero invertido en ella ese día, ya que la misión era obtener un poco de trece – trece y lo único que obtuvimos fue…bueno, nada.  Y lo segundo que pensaría sería esto: “Me cagaste la vida/billetera/plata pa’l carrete, Conchetumadre.” 

                Pero como dije que no son solos las ex, también están los profesores que nos enseñan una materia muy fácil, pero a la hora de llegar al examen todo es diferente.  A ellos les decimos lo mismo que le diríamos a una ex.  Sin embargo no son las personas en carne y hueso que conocemos quienes nos cagan más la vida, en la pantalla chica y grande nos han cagado la mente y dejado tirados en el suelo por muchos años, y ya es hora de decir: BASTA.  Guionistas de mierda que no nos pueden dar una historia sin cagarnos la psiquis.  Uno de los casos más conocidos es el de la muerte de Mufasa.  Weón…Mufasa era el viejo perfecto.  Sabio, simpático, fuerte, era rey.  Weón ese león era el papá del año.  La música del Rey León era filete, las vistas en los momentos precisos nos hacían entender que nadie podía morir…NADIE, o por lo menos ese tucán culiáo, o no se un elefante cualquiera, pero no, weón, Mufasa tenía que morir…y si eso aún no era suficiente, el maraco de Disney hace que el weón muera con su hijo ahí al lado.  Disney pensó: “Ya, si estos pendejos no lloran cuando Scar tira a Mufasa a la estampida tendré un plan B, haré que Simba vaya donde Mufasa y le lloré por harto rato tratando de despertarlo, aunque este ya asuma que su papá murió.”  Disney, te felicito, eres un hijo de puta.  “Papá, papá, despierta.”  Decía Simba.  “Como te odio, Disney Conchetumadre.  Me cagaste la vida.”  Decíamos todos nosotros al ver esa escena.

                Pero si pensábamos que nuestro querido Walt Disney se iba a quedar solo con esa mariconeada, estábamos muy equivocados.  ¿Se acuerdan de Bambi?   ¿Ese weón que le matan a la vieja en la primera película?  Bueno, les cuento este Spoiler, Bambi termina muy feliz esa película por el apoyo de sus amigos, filete…pero en la segunda película le matan al papá.  Puta, Walt Conchetumadre, weón…es que las cagay.  Si sacan Bambi tres y este weón tiene hijos, ni cagando la veo, lo más probable que descuarticen a los weones.  Shame on you, Walt Disney.

                Otra manera en que Disney nos cagó la vida a todos, en especial a los hombres, fue dándonos como modelos a seguir a los príncipes de sus cuentos.  Si uno lee las historias el príncipe es un caballero, valiente y cabrón con las minas.  Sin embargo si uno ve las películas nos damos cuenta que los príncipes son puros maricones.  A todos los hacía delicados, rubios con pelo de comercial de Head & Shoulder y una voz no muy masculina, y se nota que los weones se preocupaban más de cuidar su cutis que de aprender a usar una espada, y cuando digo aprender a usar una espada, lo estoy hablando en doble sentido, porque estoy seguro que todos esos weones eran vírgenes.  Gracias a Disney y a sus “ejemplos a seguir” muchos niños que pintaban pa’ ser machos, recios y luchadores, terminaron siendo bailarines de ballet o danza artística.  Jordy Castell antes de ver la Cenicienta quería ser como el personaje de “Duro de Matar”, pero después de ver la película todo cambio en su vida y ya sabemos cómo terminó esa historia.

                Ni siquiera voy a hablar de cuando separan a Dumbo de su mamá, no lo haré porque el simple hecho de recordar esa escena puede hacer que mis ojos suden un poco.

                Otros weones que les gusta cagarnos la vida son los guionistas de “La Vida es Bella”.  Weón, el pendejo se salva y se encuentra con su mamá al final, nunca lo pasó mal en el holocausto porque su papá se esforzó para que pensara que todo era un juego.  PERFECTO, pero a UNA NOCHE, UNA NOCHE, po weón.  Solo un par de horas más, al papá lo fusilan.  Weón, ¿Por qué no podían salvarse todos?  La vida es bella mis weas, weón.  Si ya pensábamos que los campos de concentración eran una mierda, ustedes hicieron crecer ese pensamiento. 

                Pero si lloramos cuando mueren humanos en las películas y series.  Es aún más triste la muerte de perros.  Weón, es sorprendente como nos da pena la muerte de las mascotas.  Yo creo que la muerte de Hachiko me dio mucho más pena que la muerte de Jack en Titanic.  Los perros no hacen nada malo, en comparación con el hombre.  Jack estaba enamorado de Rose y eso es muy normal, pero pensándolo fríamente el weón fue el manso patas negras, weón.  No digo que merecía morir de esa manera, pero tampoco merecía vivir feliz para toda la vida.  Por otro lado tenemos a Hachiko, un perro que hizo feliz a una familia entera y les cambio la vida a todos sus integrantes.  Todo bien, pero no podía terminar la película en una época feliz del perro.  NO.  Lo tienen que matar, porque saben que nos da más pena.  ¿Qué queda pa’ los dog lovers cuando ven Marley y Yo?  ¿Y para qué hablar de cuándo matan a Sam, el perro de Will Smith, en Soy Leyenda?  Esa película era de acción y no de pena, y debo admitir que cuando le matan al perro casi lloro como Forrest cuando se muere Jenny (Otra escena creada por los guionistas pa’ cagarnos la vida).

                Otro ejemplo más alejado de la pantalla chica y la pantalla grande es lo que pasa en el fútbol.  Uno bien fresquito es de la U y como Darío Franco cagó al manso equipo que dejó Sampaoli.  Dudo que Franco me lea, pero si lo está haciendo Sr. Ex-Entrenador de la U, solo le diré esto: Me cagaste la vida, hijo de…conche tu...ándate a la…Eso.

                La cosa es simple, los guionistas disfrutan al ver como sufrimos, como lloramos y como quedamos traumados para toda la vida por sus películas y series.  Disney era un weón de mente retorcida que le excitaba hacer sufrir a niños pequeños.  A Rocky le matan a Adrián.  En “A Walk to Remember” matan a Mandy Moore.   A House le matan a Wilson.  En “La Milla Verde” de Tom Hanks muere el único weón que no merecía morir en la película, y para colmo en “El Náufrago”  los Conchetumadre hacen que Wilson se pierda en el mar.  El que no lloró cuando Wilson se pierde en el mar no tiene corazón.  “Wilson, Wilson, come back, I’m sorry, Wilson.  Come back.”  Grande, Wilson, jugar voleibol nunca fue lo mismo.

                La cosa es simple, muchos y muchas nos han dado razones para decirles que nos cagaron la vida.  ¿Para qué darles en el gusto?  Es como quedarse pegado con algo por mucho tiempo, al fin y al cabo nosotros somos los que nos cagamos la vida…Nah, en verdad es todo culpa del resto, nunca tan masoquistas, ¿Cierto? 

                High Five para todos ustedes, mis fieles lectores.  Y para los que no me leen: Me cagaron la vida, CONCHETUMADRE.


martes, 9 de julio de 2013

La CAÑA

                En Chile hace tiempo que es un tema importante entre los jóvenes, un tema que causa revuelo en las redes sociales todos los fines de semanas en la mañana, y está en boca de todos durante la semana.  Ha ido creciendo más rápido que la fama de puta de la Vale Roth y es inevitable que alguno de ustedes, mis pocos, pero fieles lectores, no hayan estado cerca de ella.  A pesar de los dolores que nos entrega es más querida que la Bachelet y como la mala hierba siempre vuelve, les estoy hablando de nuestra gran amiga, la que nos despierta en la mañana y nos acuesta en la noche: La caña.  Nombres como el hachazo y resaca también se le atribuyen, pero la CAÑA es su nombre más conocido y por el cual todos la llamamos.  Maldita, estúpida, pero sensual caña.

                Un sábado o domingo en la mañana es inevitable despertarse con ella al lado, pero a veces es peor lo que conlleva la caña, y por su culpa no solo nos despertamos con ella en la cama.  Una caña muy asquerosa es el resultado de una tomadera poco digna y de poco caballero.  Peor de los casos es en la película “Iren, Yo y mi otro Yo”, cuando Jim Carrey se despierta sin saber lo que había pasado, pero con una mansa mina al lado, ¿El problema?  Fue que también se despertó con dolor de poto y un dildo en la cama…saque sus conclusiones.

                Otra cosa que conlleva la caña son las preguntas que se nos vienen a la cabeza debida a ella.  La típica, hasta hicieron una película con ella, es: ¿Qué pasó ayer?  Aunque peor aún es cuando nos preguntamos, ¿Quién es esta weona?  Y hay una mina que nunca hemos visto acostada con nosotros en un motel de Valparaíso y mucho vómito al costado de la cama.  ¿A quién no le ha pasado?  ¿Nadie?  A mí tampoco…chúpenla. 

                Pero si preguntarnos a nosotros mismos qué mierda hicimos o pasó la noche anterior, que nos cuenten nuestros amigos es aún peor.  “Weón, te fuiste con la guatona culiá a lo oscurito.  Chancho de mierda.”  Igual piola si te lo dice por interno o cuando están solos, pero los chilenos tenemos el afán y este maldito fetiche de querer ver en el suelo y avergonzado a nuestros mejores amigos.  Así que todo lo que hizo nuestro querido amigo en la noche anterior lo publicamos en su muro de Facebook, el mismo Facebook en el cual tiene como amigos a toda su familia.

                Pero no siempre es algo relacionado con sexo lo que nos hace arrepentirnos en la mañana por culpa de la caña y el alcohol, también nos arrepentimos de nuestras actitudes estúpidas y poco dignas.  La weona que dijo lo del Kiko sabe de lo que estoy hablando.  ¿Por qué lo hice? O ¿Por qué dije eso? O ¿Por qué mierda llamé a mi ex?  Son preguntas tan comunes como ver fotos en pelota de la Vale Roth en un matinal.  Por ejemplo hace dos semanas salí con dos amigos a tomar, todo partió piola, unas chelas en el Colmáo y después sus piscolas en Calle Valpo, pero no podía terminar ahí.  Nos compramos un tequila de 4 lucas y tomamos por algún antro de esos sectores.  Acto seguido: Nadie sabe lo que pasó, menos uno, el que no quiso tomar tanto.  Ahora ese personaje que no fue tan protagonista la noche anterior es quien se transforma en el omnipotente y nos cuenta todo lo que pasó.  A mí me dijo que me agarré a mocha, y como weón comencé a buscar moretones por algún lugar, pero no había nada, así que asumí que había ganado fácilmente.  Hasta que este weón de mi amigo me dijo que mi “contrincante” fue un basurero y le saqué la cresta por faltarme el respeto.  Malditos basureros, admitan que alguna vez les quisieron pegar por ser tan falta de respeto y hablar tanta mierda.  #ChisteFomeDetected.  Cállense. 

                Imagínense cuántas veces Charlie Harper o Joey Tribianni se despertaron haciéndose unas de estas preguntas.  Pero el mejor amigo de la caña dentro de la pantalla chica no es otro que el gran Homero Simpson.  Y este weón siempre tiene las peores cañas: Las cañas cerveceras.  Porque sí, hay varios tipos de cañas.  Está la Ca-Caña, que es cuando el alcohol consumido la noche anterior nos cita por largas horas al baño, y no solo nosotros sufrimos, sino que también la persona que va al baño después de nosotros.  También está la “Caña Seca”, esa caña es la más común y es la que nos deja la boca más seca que pussy de momia.  La Caña Marihuanera es otra, esta caña no es por el consumo de marihuana, pero nos levantamos con los ojos más rojos que la cresta y pareciera que hubiésemos fumado un camión de weed.  Y por último está la “Caña Insomnio”, esa puta caña que nos hace despertarnos dos horas después de que nos acostamos y el dolor que viene con ella no nos deja seguir durmiendo. 

                Todas estas cañas y muchas más son las que nos acompañan, nos abrigan y nos hacen odiar el alcohol por un tiempo.  Pero la caña es como cuando la polola no quiere cuchi-cuchi una noche.  La odiamos en ese momento, pero por alguna razón volvemos a ella en busca de su “néctar” (SHIAAAAAAA) otra noche.


                “No eres tú, eres lo que viene después de ti”  Le dijo el alcohólico al copete.  Saludos, estimados lectores.

lunes, 1 de julio de 2013

Los NIÑOS y el por qué los tratamos como weones

Hay gente muy amargada en la vida.  Weones que se amargan porque el resto de las personas son felices.  No les sacan con nada una sonrisa en la cara.  Para ellos citaré a un grande, a Diego Armando Maradona: “Chúpenla y sigan chupándola.  Excepto las señoritas.”  ¿Para qué ser tan amargados?  Si se lo proponen pueden vivir en un mundo de series, en un mundo de comedias y ver la vida de otro punto de vista, una vista más alegre, una vista más choriflay.  Debo admitirlo yo igual soy un weón amargado, me amargo cuando la U pierde y no hablo con nadie.  Ni les cuento que pasa cuando el Colo nos gana.  Me amargo cada vez que me matan a un personaje en las series y mucho más me amargo cuando el copete se hace corto en un carrete y se nos acaba la plata pa’ comprar más.  Pero hoy día no estoy amargado, digo, lo estuve.  Estoy congestionado y cuando tengo mocos colgando soy más pesado que el Pepe Cortizona.  Pero ahora, hace pocos minutos, me enteré de una noticia que me alegró el día: Seré tío.  Por primera vez seré tío.  Así que tendré que ser una persona más madura y dejar el copete…Nah, ¿Pa’ qué vamos con weas?  Pero si me siento feliz, de una manera que no lo había vivido, y por eso hoy día dedicaré esta publicación a las guaguas, a los pendejos hincha pelotas, que a pesar de que cagan, lloran y gritan todo el día, son siempre una bendición para las familias.

Pero desde afuera no se ve así.  Stewie Griffin es una de las “guaguas” más conocidas de la pantalla chica.  Pero no es normal, no es un niño común.  Este weón cuando pensó que sus papás iban a tener otro hijo se metió dentro de las “cositas” de su viejo para matar a todos los espermatozoides.  Eso es un claro ejemplo de lo que son los cabros chicos: “Celosos.”  Si no lo tienen todo, no tienen nada.  Pero nosotros los mayores los mimamos.  Como mi hermana chica que tiene un celular mejor que el mío, le van a comprar su computador propio, y hasta le dieron dos corderos de mascota porque ella quería.  Yo siempre le digo: “La Flo quiere, la Flo tiene.”   Tienen este poder para ser dictadores dentro de un hogar.  Pendejos de mierda.  Estúpidos y sensuales pendejos de mierda. Oh, no..wait...eso sonó pedófilo.

No entiendo porque cuando somos chicos juramos que llorando y gritando y pataleando nos van a pescar.  Y lo peor es que si ocurre, a menos que tengas un papá corto de mecha y a la primera pataleta te saque la cresta.  Hay jóvenes que hasta hoy en día le tenemos miedo a los cinturones, más que miedo los respetamos.  Sabemos que esa tira de cuero puede “marcarnos” por mucho tiempo. 

Pero más allá de como son los cabros chicos, es como los tratamos nosotros.  Todos los weones están alegando que la educación en Chile es como las huéas y nadie va al inicio de esto.  Tenemos la mala costumbre de hablarles como aweonaos a los niños.  “Agú, agú… ¿A quede chupete? ¿A quede abazo?”   Weón, obvio que después salimos todos aweonaos si nos hablan así.  ¿Por qué no simplemente les preguntamos cómo la gente? “Hola, estimado.  ¿Quieres tu biberón? ¿Quieres que te abrace?  Corta.  Así tendríamos puros puntajes nacionales.  No entiendo la gracia de hablarles como Teletubies a los pobres niños.

También cuando les enseñamos a hablar parecemos aweonaos.  Vemos un perro por la calle y lo primero que decimos: “Mira guau, guau…mira guau, guau.”  Weón, es tan fácil como decirles que es un perro.  Va a entender igual.  Por culpa de que a mí me decían eso dije que eran Guau, Guau como hasta los 10 años.

Y también todo lo malo es caca.  En vola la caca no es tan mala, pero nosotros pensamos eso porque desde chicos todo es caca.  Imagínense si nos siguieran hablando así.  “¿Cómo estuvo la mina que me agarré ayer?”  “Caca, fuchi, fuchi, mala, mala…CACA”  Weones pocos creativos.  Digan que las cosas son malas y chao.  “¿Cómo es la política en Chile?” “Caca”. 

Bueno, igual todo eso pasa porque cuando vemos a un niño hasta el hombre más macho se transforma en un pussy.  Por suerte Crixus nunca tuvo hijos, así no lo vimos en su lado mamón.  Imaginen  a Tony Stark, un cabrón, un crack, un mujeriego millonario, cuando tenga un hijo cagó todo eso.  Bienvenido al mundo temido por todos los machos alfas, bienvenido al mundo mamón.  Por alguna razón dejamos que la hembra elija toda la ropa, y al elegir ella toda la ropa lo viste como animalito, como Teletubies o con trajes que en verdad son bien weones.  Pero como los hombres tenemos esta enfermedad crónica que se llama “Macabeísmo”, dejamos que todo esto pase.  Yo cuando tenga un hijo lo vestiré como gladiador, le comprare poleras de fútbol y disfraces de Hulk…hasta que llegue mi futura esposa (Jennifer Aniston) y me diga que prefiere vestirlo con esos trajes mamones que les gustan a ustedes.  ¿Pa’ qué vestirlos de una manera que después se avergonzarán?  ¿Acaso creen que ya de adultos nos gustaría vestirnos como nos vestían nuestras mamás?  Pareceríamos maricones, weón.  #YoVestireAMiHijoComoHombre.  Ese debería ser un TT, no las otras weas.

Pero bueno.  Solo pido que mi sobrino nazca sano y que no hable como yo hablaba cuando era chico.  Que no le gusten los “animalitosh” y que no sea sobrepeso hasta los 14 años.  Pero quiero que nazca y que nazca bien, así poder llevarlo a pasear al mall y que todas las mujeres que se CALIENTAN con los niños se acerquen.  Porque eso es otro tema.  Ustedes mujeres son cuáticas cuando ven a una guagua.  La cagaron.  Entre tener una noche de pasión y locura, a ver fotos de una guagua recién nacida, yo creo que eligen la segunda opción.  En vola es un fetiche sexual que tienen por ahí.  Haré el experimento y la próxima vez que me toque iré con pañales.  ¿Quién sabe? En vola la hago.


Saludos a todos.  Agu, ga, ga, para todos ustedes.

domingo, 30 de junio de 2013

Los CHANTAS

                Hay weones muy mentirosos en el mundo.  Caras raja que nos mienten en la cara.  La chanta más conocida hoy en día en Chile es Bachelet.  Guatona mentirosa.  Igual no opino mucho ahí porque no voto, ya que la política no me interesa.  Pero es cosa de ser weón pa’ no darse cuenta que esa gordita lechona es mentirosa.  También están los chantas de la universidad.  Esos weones que son capaces de matar a las abuelas todas las semanas con tal de no trabajar.  “No, weón, es que mi abuela está enferma no puedo ir a trabajar hoy día.”  Y después vemos como el weón está etiquetado en fotos de Facebook tomando como weón.  “No, es que después del doctor salí a tomar un poco pa’ despejarme.”  Chantas de mierda. 

                Mr. White es un chanta que todos conocemos.  El protagonista de Breaking Bad tuvo a su señora bajo sus mentiras por ene tiempo.  “No si estoy yendo a grupos de ayuda por mi enfermedad.”  Chanta culiaó.  Se iba feliz de la vida a hacer sus drogas.  Se cagó a la señora pero hizo feliz a muchos drogos callejeros, así que un High Five bien HIGH para Mr. White.  Su chantería es justificada.        

                Pero si los chantas ya son odiosos, los chantas exagerados son peor aún.  Esos weones que no solo mienten, sino que se creen sus mentiras y crean las mansas historias en base de estas.  “Weón, me comí a la mansa mina ayer en Valpo.  Rica, rubia, mansa raja y mansas gomas.”  Historia verdadera: Era guatona, rubia teñida, negra y chica.”  Pero el weón no termina de mentir ahí.  “Después nos fuimos a su departamento y me hizo de todo menos el aseo.  Quedé como crack ayer.  TODA LA NOCHE.”  Historia verdadera: Fueron a un callejón oscuro, la weona le pegó una enfermedad y el weón duró cinco minutos.    Pero bueno, estos chantas son un poco justificados, ¿Quién quiere admitir que se comió a un troll porteño?  Y a todos que les ha pasado eso es por culpa del maldito copete, que los transforma en putos sin filtro.  Por suerte nunca me ha pasado… ¿Chanta?  No les diré.

                También hay deportistas chantas.  Estos weones o weonas que han trotado solo una vez en un mes o se inscribieron al gimnasio solo pa’ tener la tarjeta y se juran Tommy Hartung los weones.  Sí, soy deportista… ¿Chanta?  Naah.  Pero estos weones le dicen a todo el mundo que trotan como 20K todas las semanas y que se mandan mil flexiones y abdominales y en verdad pasan en McDonald’s.  Son chantas desagradables, porque no solo se quedan ahí, también se juran secos pa’l fútbol y andan con sus poleras de todos los equipos y saben el nombre y el equipo de todos los jugadores, pero en verdad saben eso solo porque pasan jugando Play los flojos de mierda.  High Five obeso para ustedes…chantas culiaós.

                Y puta que hay mentirosos.  Mentirosos que te cagan la vida como lo hizo Batiatus con Spartacus.  Le juró que le traía a la esposa viva para que pudieran hacer cuchi – cuchi de esclavos, y el muy romano maricón la mató.  Mal, Batiatus, esperaba más de ti. 

                Esos mentirosos que se cagan a sus pololas o esas mentirosas que se cagan a los pololos.  Dejan a la “pareja” más cornuda que Hell Boy y no les importa mentirles a la cara.  “No mi amor, te juro que estoy estudiando con mis amigos.”  ¿La verdad?  Le están haciendo un blow job, hand job, ear job, nose job y hasta un Steve Job en la casa de una maraquiwi por ahí.

                Mentirosos de mierda todos.  Igual todos hemos mentido alguna vez.  ¿Quién no mintió con su edad y nombre cuando iba a la disco?  En tercero medio yo siempre decía que estudiaba en el norte Ingeniería en Minas.  Siempre me ponía unos dos años más y nunca decía mi nombre.  Pero eso no es tan chanta, todos lo hemos hecho y nos ha servido para meternos con una veterana de por ahí. 

                Mentirosos no mientan tanto, a menos que les pregunten como fue la mina de la noche anterior.  Si fueron a un antro de por ahí, mejor quedarnos callados y decir que nos quedamos en la casa o que no bailamos con ninguna. 

                Saludos a mis lectores de Argentina y Colombia.  Y también les propongo que me den temas para escribir, ya que por Twitter me han tirado unos comentarios, pero por acá igual lo pueden hacer.


                High Five Chanta para todos los mentirosos del mundo.  Tommy Out.

martes, 25 de junio de 2013

Los INDIGNADOS

                Uno de mis pocos lectores me llamó la atención durante esta semana.  El cartuchito me dijo que hablaba siempre con garabatos y que no le gustaba mucho leerme por eso.  Le dije que no me leyera y luego por dentro apareció el pequeño Barney Stinson que llevo dentro y me dije: “Challenge Acepted”.  Le dije que podía escribir una publicación sin ningún garabato y que si en esta publicación no lo leían por lo menos el 50% de mis lectores iba a pasar un mes escribiendo sin decir esa palabra rota y cochina que rima con Ramón.

                Y si ya es difícil cambiar todo mi estilo para satisfacer a este Ramón de miércoles, aún más difícil es saber sobre que escribir.  Así que haré esta publicación en honor a este lector en particular, a este “indignado”, y escribiré sobre los INDIGNADOS.

                Todos nos hemos indignado alguna vez.  Yo sé que mis papás siempre se indignaban cuando veían mis notas en el colegio.  ¿Y quién no se ha indignado con ese amigo que promete llevarnos a un carrete con puras señoritas lindas y en verdad hay puras mujeres de gran masa muscular con bellos debajo de la nariz?  En ese momento pensamos que nuestro amigo es por lo menos 10 de las palabras que yo no puedo decir en esta nota.  Entre ellas están esas de las cuales hablamos sobre un molusco y su madre, hacemos una comparación entre su mamá y un can, también está esa palabra que se dice cuando una persona ha tenido relaciones sexuales o como también está el típico insulto que viene con dos palabras: La primera rima con Pronto y la segunda con Ramón.  Así que a ese amigo que nos miente y nos indigna, les decimos son unos moluscos de su madre, pobres Prontos Ramones.

                Un personaje que se indigna por lo menos 20 veces por temporada es Sheldon Cooper.  Pasa indignado al ver que el resto de las personas no son ni la mitad de inteligente de lo que es él.  Algo parecido me pasaba en el colegio, en mi curso eran puros mateos, por excepción de algunos (incluyéndome, lo mío nunca fue el colegio…), pero una vez me saqué la mejor nota del curso.  Aún me acuerdo, fue en tercero medio en una prueba de historia sobre Grecia y Roma.  La profe siempre repartía las pruebas por orden de nota, y cuando mi nombre fue el primero en salir todos los mateos del curso se miraron sin entender nada.  Esa misma mirada cuando una guatona con al cual tuviste relaciones físicas por error una noche debido al alto consumo de bebidas alcohólicas con tus pares, te dice que está embarazada de ti.  La cosa es que nadie entendía nada, y cuando fui a buscar mi nota y vi que me había sacado un 66, fui la persona más feliz del mundo, e indigné a todos esos mateos.  High Five Porro para mí. 

                Indignado también podría estar Charlie Sheen, al ver cómo le están arruinando su serie.  Ashton es un gran actor y su personaje me hace reír, pero no le llega ni a los talones a Charlie.  Yo igual me indigné al ver que lo echaron por bueno pa’l trago y otras cosas.  ¿Qué ejemplo les dan a los niños?  ¿Acaso el trago es malo?  No entiendo a este mundo.

                Pero bueno, esta nota fue diferente debido a que me desafiaron, y no sería un digno seguidor de Barney si no hubiese aceptado el desafío.  Ojalá no se hayan aburrido tanto, pero no se preocupen que la próxima publicación vendrá con varias palabrotas feas y cochinas para mantener le esencia de este poco frecuentado blog. 

                También aprovecho de mandar saludos a uno de mis seguidores que me lee en Bulgaria.  Gracias a un programa puedo ver eso, así que High Five búlgaro para ti. 


                Saludos, estimados.  

domingo, 23 de junio de 2013

Los CALIENTA SOPA

                ¿Han cachado que hay weones desagradables en la vida? Weones pesados como Burns o soberbios como Sheldon.  Todos conocemos a alguien así y puta que dan rabia.  Pero si hay un weón desagradable es el weón que anda caliente 24/7.  Ya, está bien, todos debemos cubrir nuestras necesidades, pero hay weones que se parecen al Tapsin (Son caliente día y caliente noche) y no paran nunca con la wea.  Estos weones cuando sacan a bailar a una mina son sorprendentes lo hincha pelotas que son.  No la sacan a bailar como el resto de las personas.  NO.  Estos weones la agarran y la comienzan a violar con movimientos eróticos, a pesar de que la mina ya le dijo que no.  O también hablar con ellos es una paja.  “Oye, weón.  Estuvo muy bueno el debate de las primarias ayer, me gustaron todos los puntos de vista.  ¿Qué opinas?”  “Me calentó la mina que hacía las preguntas.” “…” Estos weones piensan con la cabeza, la wea es que piensan con la cabeza equivocada casi siempre.  Por eso es divertido ver a los weones calientes en las series.  Joey, Charlie, Barney, Wolowitz, son solo algunos de los calentones que nos hacen reír.  Pero a la hora de conocer uno en la vida real, a veces llega a molestar.

                Pero no se hagan las cartuchas las minas, ustedes igual son más calientes que la cresta.  No me quejo, y dudo que algún weón se queje de eso.  Pero la mina más odiada por sus pares es la mina caliente.  “Ay, esta weona le calienta sopa hasta a los conserjes del edificio.”  Esas weonas calientes puta que es rico salir con ellas.  Aunque cuando son solo calienta sopas y no dejan que los pobres hombres podamos cucharear un poco, la wea se pone desagradable.  Comentarios como el que dice Penny cuando se va a Las Vegas: “Hoy día yo invito las bebidas, tengo un top nuevo.”  Son esos comentarios que nos gustan a los hombres, pero no sea crean muestra de museo y no nos digan que solo podemos ver y no tocar.  Porque si ya dije que el weón que anda caliente todo el día es desagradable, la mina que anda calentando sopa como si fuese olla es aún más desagradable. 

                Esto se ve ene en películas, y cuando pasa en la vida real puta que es desagradable.  A veces estamos haciendo la mansa fila pa’ entrar a una disco, estamos todos los hombres, peludos y machos, haciendo fila, no nos importa esperar porque todos lo hacen y es lo más justo.  Pero llega ese momento en que aparece una weona moviendo la raja con su mini falda y todos quedamos más calientes que la cresta porque la weona pasa modelando todo el camino hacia el guardia, y cuando llega donde el guardia la weona le hace un movimiento de cadera u ojitos y el caliente de mierda de guardia la deja pasar…y gratis.  Filo, no importa, puede que la weona nos dé la oportunidad de tomar un poco de sopa en la pista de baile, así que nos preparamos a mentalizar para sacarla a bailar y comienzan las apuestas con los amigos para ver quien se la agarra primero.  Pero cuando entramos y vemos como la weona está bailando más sexy que la puta madre, nos armamos de valor y la sacamos a bailar.  En ese momento la weona nos mira, nos sonríe, por dentro pensamos que la hicimos, después nos pide un cigarro para ella y sus amigas, y luego de todo eso, sus cinco minutos conversando, nos dice: “¿Sabes qué?”  Y nosotros con cara de triunfo le decimos: “¿Qué?”  “En verdad estoy con mis amigas, bailemos más rato.”   MARACA DE MIERDA.  Weonas como esas tienen un doctorado en calentar sopa.  El diploma sopas Maggi.  Aparte mata dos pájaros de un tiro: Nos deja como weones con nuestros amigos que vieron todo el show, y nos deja más calientes que pendejo de 13 años viendo porno toda la noche.

                Tanto las mujeres como los hombres calientes podemos usar esa “fortaleza” que tenemos a nuestro favor, pero cuando solo calentamos la sopa y no la damos para consumir es lo peor que le puede pasar a las persona que ven como calentamos la sopa en el microonda.

                Mejor seamos como Charlie, Joey o Barney, que les encantaba calentar la sopa y después dejaban que cualquier persona la tomara.  O como Sookie de True Blood, que vampiro que conocía le daba unas cucharadas de su sopita rubia y rica.  Pero algo que tratemos de nunca ser, es ser calientes como Wolowitz.  Este weón antes de casarse estaba más caliente que el sol todo el día.  Pero el pobre weón vivía viendo “minas microondas” calentar la sopa y nunca si quiera pudo tomar una muestra.  Esos calientes no son odiados por el resto de las personas, pero si son un hazmerreír de todos los que los conocemos. 


                High Five Horny para todos ustedes.  Y, minas, no sean pesadas y dennos un poco de sopa de vez en cuando.