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domingo, 17 de agosto de 2014

Las MINAS complicadas

                 Hablando con una amiga sacamos la discusión de cómo se jotéa hoy en día.  Antaño, muuuy antaño uno hablaba con la mina bien seguido para joteársela bien.  Eso sí, siempre preocupado de no caer en la temible “Friend Zone”.  Ahora las minas son diferentes.  El “Bla-Bla” quedó en el pasado.  Ahora a las minas les gusta ir más “al choque”.

                En la época de mi Tata, él le enviaba cartas de amor a mi Titi, mi abuela.  Las cartas de cierta manera eran “románticas”, ahora en el Siglo XXI cambiamos las cartas por las piscolas.  Mientras más piscolas le damos a la mina, más se cura, más mino nos ve y más posibilidades tenemos de “cuchi-cuchi”.  Si la mina no toma, estamos hasta el loli.  Pero hay un plan B, darle bebida con hielos de Vodka…sé que esto puede ser juzgado hasta como un intento de violación, ya que la estamos curando sin su consentimiento, pero en momentos difíciles, hay que ponerse creativos.

                Ahora invitar a un café a una mina es prácticamente pedirle matrimonio, o muchas minas piensan así.  La formalidad se puso muy “cartucha” a la hora de jotear.  Ahora tenemos que ponernos menos como Leonardo DiCaprio en Titanic, y más como el Leo en Lobo de Wall Street, o sea menos hacer dibujitos de la mina pa’ enamorarla, y más de andar “jalando cocaína en la raja de la weona”.

                Aunque las minas digan que no, que aún le gustan los romanticones y son fanáticas de San Valentín, no nos leamos la suerte entre gitanos, sabemos que les gusta San Valentín porque se llenan de regalos.  Porque si ese día un pololo o esposo indefenso no les tiene un regalo, arde Troya, weón.

                Jotear es fácil pa’ las mujeres.  Los hombres somos más simples.  Es más fácil leernos que un Condorito.  Entender a una mujer es como leer un libro en un idioma mezclado entre Chino y Árabe.  Las sacamos a bailar y somos hincha pelotas, porque las “lesbianas encubiertas” quieren bailar con sus amigas toda la noche.  No las sacamos a bailar y somos unos weones que no sabemos “como hacerla”.  Les hablamos y somos muy ahogantes, no les hablamos y nos estamos joteando otras minas.  Les compramos ropa y les queda chica, las encontramos guatonas, si les queda grande les estamos tirando una indirecta pa’ que coman.  Por mi parte soy más sencillo.  ¿Me quieren regalar algo?  Una polera.  ¿Cómo me gustan?  Con dos mangas y un hoyo pa’ mi cabeza.  ¿Algo pa’ tomar?  Una Piscola.  ¿Cómo me gusta? Con pisco.

                Sé que tipos de minas hay miles.  Pero todas siempre serán más complicadas que un hombre.  Y lo peor es que saben que son complicadas, y lo disfrutan.  Son el único ser vivo que se puede quedar parado viendo ropa por dos horas en el mismo metro cuadrado, y no sufrir de aburrimiento.

                Pero así y todo nos gustan.  Si las minas son complicadas, nosotros los muy weones somos masoquistas, porque mientras más “peludo” sea joteársela (Y obviamente menos peludo otras cosas), la mina es más deseable. 


                High Five pa’ las complicadas.  Aunque sean como ver un orgía de pulpos, igual la disfrutamos.

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